¿Es posible vivir sin depender de alguien?
En realidad, y aunque nos cueste aceptarlo, no. Y es que la dependencia por sí no constituye un problema. El ser humano es un animal social y, como tal, no puede vivir sin tener contacto emocional con los demás, además de que dependemos de los demás para conseguir nuestro alimento y nuestra seguridad. Es cuando esta dependencia natural se convierte en algo excesivo cuando puede convertirse en un problema, ya que supone una pérdida de identidad y de libertad.
Por tanto, la pregunta adecuada sería: ¿cómo influye la dependencia emocional en tu libertad? Si no gestionamos nuestra dependencia de forma correcta, esta puede transformarse en una cárcel, tanto para quien la sufre como para quien acompaña a la persona en cuestión. Es más; el exceso de dependencia impide el sano crecimiento personal. A continuación, hablamos sobre todo ello.
¿En qué consiste la dependencia emocional?
Imagínate por un momento que tu camino de vida estuviera permanentemente atado a un hilo, y este hilo, ligado a una persona. Si la persona en cuestión afloja este hilo, te sientes débil e inestable. Esto es lo que ocurre cuando existe la dependencia emocional.
La dependencia emocional no implica disfrutar de estar en compañía de alguien o profesarle afecto. Esto es algo humano y normal. Hablamos de dependencia emocional cuando la necesidad de estar con alguien empieza a interferir en nuestra cotidianidad e incluso sentimos miedo o ansiedad ante la perspectiva de estar sin esa persona.
Efectivamente, la dependencia emocional va mucho más allá del afecto y el contacto humano. Se trata de un patrón de conducta en el que basamos la autoestima y nuestro bienestar; en demasiadas ocasiones, incluso nuestra propia identidad descansa en manos del otro. La dependencia emocional encierra un infierno de baja autoestima, miedo al abandono y una extrema dificultad para tomar decisiones que sean exclusivamente nuestras.
¿Qué causa la dependencia emocional?
En general, quienes sufren dependencia emocional ponen las necesidades del otro por encima de las suyas propias. Además, suelen tener problemas a la hora de poner límites sanos en sus vínculos con los demás. ¿Por qué ocurre esto? A continuación, te detallamos algunas de las razones.
1. Raíces en la infancia
Una de las razones hay que buscarla en la infancia. Durante este periodo vital buscamos en los demás aquello que nos falta o que necesitamos. Entonces, si crecemos sintiendo que no podíamos valernos por nosotros mismos, puede que las relaciones se conviertan en una especie de refugio y en una forma de validación.
2. Miedo al cambio
Por otro lado, la dependencia emocional puede surgir por un miedo excesivo al cambio. Las personas que tienen dificultad de adaptación a los cambios vitales pueden aferrarse a los demás para sentirse seguras.
3. Experiencias del pasado
Por supuesto, algunas experiencias negativas del pasado pueden influir, y mucho, en nuestra dependencia de los demás: por ejemplo, una relación dependiente con uno de los progenitores o la experiencia de relaciones de tipo disfuncional.
4. Apego a creencias limitantes
El apego a ciertas creencias limitantes puede restringir nuestra autonomía y, por tanto, fomentar la dependencia emocional.
En resumen; la dependencia emocional es un patrón de conducta en el que la persona se vuelve excesivamente dependiente de otra. Esto puede impactar de forma muy negativa en su bienestar emocional y, obviamente, en sus relaciones.
¿Cómo saber si tengo dependencia emocional?
Saber identificar cuáles son los indicios de dependencia emocional es crucial para trabajar en su solución. A continuación, encontrarás algunos signos que pueden orientarte al respecto.
1. Necesidad de aprobación excesiva
Sientes una necesidad imperante de gustar a todo el mundo y de que todos aprueben tus gustos y tus acciones.
2. Autoestima baja
La visión que tienes de ti es bastante negativa y estás convencido de que no eres capaz de conseguir lo que te propones.
3. Dificultad en la toma de decisiones
Tomar decisiones se te hace una montaña; te cuesta muchísimo decidir sobre cosas importantes y, en general, siempre buscas la aprobación de los demás. En caso de no conseguirla, no actúas o cambias de opinión para amoldarla al otro.
4. El otro siempre antes que tú
Las necesidades de los demás siempre van antes que las tuyas, no importa si esto supone un perjuicio para ti.
5. Miedo al abandono
La sola idea de perder a la persona querida genera en ti una enorme angustia y, en consecuencia, haces cualquier cosa para no perderla.
6. Otorgas gran importancia a lo que piensan los demás
Lo que piensan los demás ocupa tu mente de forma constante; te preocupas por ello en exceso y, por tanto, estás siempre buscando la aprobación del otro.
7. Idealización de los demás
Sueles ver al otro como alguien perfecto, por lo que minimizas sus defectos.
8. Toleras conductas tóxicas
Toleras e incluso justificas conductas tóxicas en los demás, que te causan perjuicio y te hacen daño, solo para que no se alejen de ti.
9. Tienes dificultad para estar solo
Cuando estás solo te sientes mal, por lo que buscas constantemente compañía, no importa la calidad de esta.
10. Sensación de vacío cuando no está el otro
Cuando no estás con la persona en cuestión, sientes una especie de vacío.
¿Cómo influye la dependencia emocional en tu libertad?
Ya lo hemos dicho: las relaciones humanas son naturales, necesarias y hermosas, pero es crucial saber mantener nuestra individualidad y, por supuesto, nuestra autoestima. Y es que las relaciones sanas se basan en el respeto, la comunicación sincera y abierta y la propia independencia.
Por tanto, si has observado alguno de estos indicios antes descritos, sobre todo ¡no te sientas culpable! Identificarlos es el primer paso para encontrar una solución.
Hemos visto cómo en una relación basada en la dependencia emocional las necesidades del otro siempre van antes que las nuestras, lo que puede hacernos renunciar a cosas importantes para nosotros. Vamos a contarte cómo influye la dependencia emocional en tu libertad.
1. Miedo a tomar decisiones
En una relación de dependencia emocional buscamos, en general, que la otra persona apruebe nuestras decisiones, por lo que nuestra habilidad para decidir se ve mermada y, por tanto, nuestra autonomía.
2. Pérdida de la propia identidad
Una relación de dependencia emocional puede hacer que perdamos la propia identidad, puesto que nos adaptamos a las necesidades y los deseos del otro y dejamos de lado nuestros hobbies y nuestras amistades.
3. Miedo a estar solo
El miedo a estar solo puede tener como consecuencia que nos aferremos a relaciones tóxicas que nos hacen mucho daño y que, además, nos privan de explorar otras posibilidades.
4. Problemas a la hora de establecer límites
Las personas que sufren dependencia emocional suelen tener problemas a la hora de establecer límites sanos dentro de sus relaciones, lo que puede conducir a una explotación emocional e incluso a la manipulación.
5. Autoestima baja
Las personas que sufren dependencia emocional suelen presentar una autoestima baja, puesto que creen que no son capaces de ser felices por sí mismas.
La dependencia emocional puede encadenarnos a alguien y limitar así nuestras posibilidades de crecimiento. Es por ello por lo que es fundamental identificar este tipo de patrones disfuncionales y buscar ayuda para romper una relación de dependencia.
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